sábado, 12 de enero de 2013

No estoy paranoico


Escribo este diario para que ya no me tiren de a loco. Porque un día será evidente que la conspiración existe.
No sé cuándo vendrán por mí para encerrarme y callarme o de qué manera harán que todo esto parezca un delirio de otro mariguano más. Puede ser que un día desaparezca sin dejar rastro. Mientras tanto, ahí les va:
Me llamo Nabor Solano, cronista del semanario Vigilante, especializado en casos difíciles e incómodos. Soy el reportero estrella porque no me ando con mamadas y digo las cosas como son. Escribo este diario porque me mandaron con una terapeuta para que me estuviera en paz y me pusieron como condición que escribiera un diario. Hazme el puto favor. No estoy paranoico. Si todo está ahí, en mis reportajes. Pero como quieren que hable de cosas personales pues ahí tienen. Mi mamá vive en Tampico. Acá en el df mi único pariente es la tía Meli. No tomo alcohol ni fumo mota, como quisieron difundir mis detractores. Ni siquiera tomo café. Me gustan los helados de queso. Me gusta una china que se llama Anita Pong, pero ella ni sabe que existo. Trabaja en una tiendita de inciensos y abanicos. Es medio pendeja, pero igual me gusta. No es cierto que me pagan para difamar políticos. Ellos solitos se empuercan. No tengo preferencias políticas, ni nunca me ha interesado la política, ni entiendo nada de política y es más: la política no existe.
Hoy por hoy, lo que sí me consta es que hay una conspiración para que nos cargue la chingada. Por si no se han dado cuenta. Y de eso se trata este diario, no de mis cosas personales que a nadie le importan. Pero como mis cosas personales se empezaron a mezclar con la conspiración y con la chingada, pues ahora ya viene todo junto con pegado. Así es que si no les importan mis cosas personales pues se chingan, y si no les importa la conspiración, pues ya se chingaron, y si no les importa la chingada, pues a chingar a su madre entonces. Como quien dice. 

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